Cómo regatear en Marruecos

Cómo regatear en Marruecos

Estás a punto de descubrir todos los secretos sobre cómo regatear en Marruecos mejor que tu cuñado.

Mucho se habla del arte del regateo como la habilidad del comerciante, pero en realidad lo que el vendedor busca son tus debilidades. 

En primer lugar debes de tener en cuenta que los comerciantes en Marruecos se ganan bien la vida.

No pienses que por querer comprar un producto a un precio mucho más bajo que el ofrecido por el vendedor, o simplemente desistir de la compra, vas a hacer que ese día su familia no coma. Ellos lo saben y no les cuesta nada hacerse los ofendidos ante una propuesta tuya de reducción de precio pero, habitualmente, será puro teatro.

¿Crees de verdad que con la cantidad de gente que tratan a diario se van a tomar tu petición de rebaja como algo personal? Ellos lo saben y de eso se aprovechan.

 

Descubre los secretos para regatear en Marruecos

 

Tu primera baza es que el primer precio que se dé en el regateo lo haga el comerciante y el segundo será el tuyo que consistirá en dividir por dos (o algo más) el precio inicial. A partir de ahí comienza el regateo.

 

 

 

Después de un regateo -dure lo que dure- no estás obligado a comprar, eso sí, es importante que tengas en cuenta que si entras en el juego y acordáis un precio final no debes echarte atrás, ya que esto sería una gran ofensa para el vendedor.

 

 

Trucos que usan los comerciantes para regatear en Marruecos:

 

      1. La estrategia del “poli bueno-poli malo”.

Consiste en que tú propones un precio a la baja que a ti te convenga y uno de ellos hace como que se siente terriblemente ofendido. En ese momento entra en escena otro que te “asesorará” sobre el mejor precio para negociar. Obviamente, todo es un teatrillo para ganar tu confianza y llevarte a su terreno.

 

      2. La estrategia del “estoy perdiendo dinero”.

Suele darse una vez te dan el precio final. Como puedes imaginar, sería un sinsentido que el comerciante cerrara un trato perdiendo dinero.

 

      3. La estrategia del “sed siempre bienvenidos”

Otra estrategia muy usada en Marruecos es invitarte a entrar a la tienda haciéndote sentir como si estuvieras en tu propia casa.

Te ofrecerá un té de bienvenida, te enseñará todos sus productos, uno a uno si fuera necesario, hará que te sientas confiado y cómodo para tocar y mirar todo lo que te guste.

Esto es por una doble razón: La primera porque los marroquíes son personas muy pero que muy hospitalarias y la segunda para que, después de todo el “despliegue”, te sientas culpable si no compras nada.

Lo mejor es no sentirse en deuda porque el comerciante te haya invitado a un té o porque haya estado mucho rato explicándote las bondades del producto. No te sientas mal por eso. Forma parte del juego y ellos lo tienen asumido.

 

     4. La estrategia del «amigo, de dónde eres»

¿Sabías que según de dónde seas te pedirán un precio más elevado o menos? Es esa la razón por la cual la primera pregunta es de dónde eres. Ya sabes… ¿Español? ¿Italiano? ¿De Barcelona? Ahh! Barça, Barça… 😊

No darán el mismo precio a una persona que venga de Barcelona o Madrid que a otra de Ceuta. ¿Lo pillas?

 

Más cosas. Ahí va un consejo: A la hora de regatear en Marruecos, no es conveniente demostrar nuestro poder adquisitivo. Cuidado porque damos pistas continuamente con la ropa, las bolsas que llevamos de anteriores compras, etc.

Otro truquillo es llevar dos carteras, una con todos los dirhams (moneda marroquí) que necesitemos para nuestro viaje y otra con unos pocos, o incluso solo con monedas. Esta será la que saques en mitad de una negociación y siempre podrás enseñársela y decir que es todo lo que tienes y quizás te conviertas en vencedor o vencedora del regateo final.

 

     5. La estrategia del «halcón»

Otra de las estrategias usadas por los comerciantes marroquíes es la observación continua de sus posibles clientes.

Es decir, si estás media hora en una tienda con tu té, y tus ganas de mirarlo todo a tus anchas, ves con mucho cuidado y disimulo con ese producto que te encanta y que no dejas de mirar, de preguntar qué les parece a tus compis de viaje, de decir “¡qué moooono!” y de mirarlo por delante, por detrás, por arriba y por abajo.

El comerciante ya se está frotando las manos para vendértelo a precio de oro.

Lo mejor es entrar con disimulo, con desinterés, dejando ver que solo estás echando un vistazo general y a la que veas el artículo que tanto anhelas no estés veinte minutos con él.

Coge algo que esté al lado y mira lo que te interesa de reojo, que no se note cual es el producto en el que realmente tienes interés.

Otra cosa, jamás ‘de los jamases’, le digas a un comerciante cuánto te quieres gastar, aunque él insista en saberlo, si no estás vendido!

 

*Consejo final*

 

Una vez consigas ese producto que te gusta, al precio que te haya parecido bien pagar (nadie te obligará a comprarlo), dedícate a disfrutarlo y a obviar a los “cuñaos” de turno que siempre “lo hubieran conseguido más barato”.

Es el producto que a ti te ha gustado, es el precio que tú has estado dispuesto/dispuesta a pagar, es tu recuerdo, es tu regalo y es tu viaje.

Te lo has merecido después de un duro regateo, así que ¡disfrútalo!

 

¿Conoces algún truquillo más sobre el regateo en Marruecos que quieras compartir? Me encantará leerte!

 

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