El tiempo de ocio en la familia monoparental

El tiempo de ocio en la familia monoparental

Acabamos de dejar atrás las vacaciones de verano, la mayor época del año de ocio en familia. En septiembre, con la entrada del nuevo curso escolar nos hacemos propósitos: dedicar más tiempo a nuestros hijos, ir a dormir pronto, leer más, hacer deporte… Este post vamos a dedicarlo a la importancia del ocio en nuestras vidas.

Todos los que trabajamos tenemos que compaginar nuestra vida laboral con la familiar, lo que se denomina conciliación familiar. Tenemos unas rutinas diarias que nos ayudan a estructurar nuestra vida y establecer unos hábitos diarios. Nos levantamos a la misma hora, desayunamos, dejamos a los peques en el cole, vamos a trabajar, recogemos a los niños del cole y nos enfrentamos a la tarde y acabamos con cenita y a dormir. Las rutinas nos ayudan a establecer orden, a poder predecir y anticipar lo que sucederá a continuación. Pero es fundamental para poder mantener un equilibrio, gozar también de tiempo de ocio.

Para los niños el tiempo de ocio se extiende al juego, al deporte, al dibujo, a los momentos de creatividad… ¿Y los adultos? También deberíamos buscarlo y disfrutarlo. Es muy importante gozar del tiempo de ocio en familia puesto que compartir el tiempo con ella nos gratifica, nos hace tener sentimiento de pertenencia al grupo, además de estrechar los vínculos. En familias monoparentales la responsabilidad de organizar el tiempo de ocio familiar recae exclusivamente en el único progenitor. Además de ocuparse de las obligaciones y rutinas debe tener la varita mágica de saber encontrar actividades lúdicas diversas y de interés los fines de semana/vacaciones. Las actividades escogidas tendrían que ser del interés de todos los miembros y es imprescindible, a su vez, mantener espacios y tiempos de ocio individuales para poder satisfacer las necesidades de cada miembro. Muchas veces primarán actividades infantiles (fiestas de cumpleaños, festivales, películas de animación…) que debemos alternar con actividades que puedan hacerse y disfrutar de manera conjunta.

Un aspecto importante podría ser el hecho de crear relaciones con otras personas que se encuentran en la misma situación (singles con hijos, monoparentales). Conocer a familias similares puede ayudar a compartir y sentirse arropado. Es más fácil empatizar con alguien con quien te puedes sentir identificado o en quien puedes reconocer dificultades y puntos en común. Alguien a quien le sea más fácil poder ponerse en la piel del otro puesto que, seguramente, tendrá muchas vivencias similares. Tanto los adultos como los niños pueden beneficiarse de espacios o encuentros con familias similares. Un mayor número de relaciones positivas en entornos agradables promueve nuestro bienestar emocional, y por extensión, nuestra plenitud vital.

 

Anna Claret

Psicóloga Infantil y Juvenil

COPC nº11258

info@psicologiainfantil.cat

Telf. 652 879 432

 

 

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