Sandalias de tacón

Sandalias de tacón

La mayoría somos  de no tirar nada.

Guardamos zapatos que nos duelen para más adelante,  aún sabiendo que nos seguirán doliendo. Los dejamos perfectos, limpios, ordenados,  como si nos fueran a encoger los pies en algún momento del futuro, y por arte de magia podamos usarlos sin que nos hagan daño.

La ropa que se nos ha quedado pequeña sigue ocupando un lugar en nuestros armarios,  como estandarte y prueba tangente de un tiempo que no ha de volver. Incluso esos mínimos bikinis de otros años y aquellas vacaciones en Brasil,  que dejan de tener sentido en cualquier otra playa del mundo,  se mantienen impasibles en el cajón de la ropa interior, diciéndote descaradamente : «Atrévete si puedes»!

Por costumbre y por religión los regalos llegaban en mi familia con Los Reyes Magos, cuando aún teníamos uno favorito, el mío: Gaspar.

Llegaron las películas americanas,  con sus Navidades blancas y perfectas de muñecos de nieve y milagros. Y nosotros dijimos ¿porqué no?, y nos quedamos también con Papá Noel.

Hacemos el amigo invisible,  celebramos los divorcios. Una fiesta con nuestras amigas justo antes de parir. Hemos sustituido Todos los Santos por Halloween,  y nuestro vocabulario está lleno de palabras adoptadas como tupper, corner, bus, baby shower, etc, etc, etc.

Nos encanta tunearlo todo, quedarnos con todo, añadir especias de otras cocinas, ni mejores ni peores, a nuestros guisos que les aportan aromas exóticos, sabores diferentes. Y está bien, es genial ser universal, aunque sin perder nuestras raices, nuestra esencia, siendo conscientes además de que es imposible celebrarlo absolutamente todo. Todas las fiestas, todas las tradiciones de todos los países. Nos las quedamos y las hacemos propias.

Me he sorprendido hablando con mi cuñada sobre celebrar todos juntos el año próximo, el día de Acción de Gracias, no por ser un poco americanos sino porque estamos todos tan saturados de compromisos navideños que como no te reúnas antes de estas fechas te encuentras con la familia desperdigada  y cada uno pasa las Navidades en un extremo del planeta .

Navidad debe ser una época especial, para estar en familia, con amigos, y ser mejores personas, dejando que el Espíritu de la Navidad  nos invada y se quede a vivir con nosotros el resto del año.

Adelantamos los Reyes Magos a los niños porque si reciben los regalos de Papá Noel  tienen más tiempo para jugar con ellos.

Y se pierde el misterio, la magia y los nervios de esperar la llegada del Cartero Real para entregarle nuestra carta.  Ya no vemos la Cabalgata de Reyes la noche antes con nuestros niños porque hace demasiado frío (eso y que los niños que van en las carrozas  tiran caramelos a mala leche).

Ya no escribimos la carta para los Reyes Magos.

Queridos Reyes Magos:

Este año he sido sólo «regular». Hay muchas cosas que no debería haber hecho  y otras tantas que sí, así que creo que no os puedo pedir ningún regalo, sobre todo porque hay otras personas que merecen mucho más que yo recibir ese magia que atesoráis para esta noche de Reyes .

Me encantaría que terminaran las guerras, que no es por nada, pero a estas alturas del futuro en el que ya vivimos, es impensable que muera tanto inocente junto .

Y no sólo son las guerras, sino también el hambre. Millones de niños que no tienen que comer y nosotros desechando un plátano porque le ha salido una motita negra. Qué injusto es el mundo!

Si me hubiera tocado nacer solo un poquito más abajo,  más al Sur, probablemente no estaría escribiendo esta carta. No sabría o ya habría muerto .

Así que os voy a pedir que se repartan las injusticias  y que todos seamos un poco menos pobres y un poco menos ricos. Aquello que siempre ha dicho mi madre de: «TODOS MOROS , O TODOS CRISTIANOS !»

Si no os da tiempo de atender mi carta para este año os esperaré para el año próximo,  valga también como «carta de Reyes»  para todos los que ya no tienen sueños, todos los que no creen en la magia y han perdido la esperanza en el amor. Los tristes,  los solitarios y los abandonados.  También para los que se acaban de enamorar y tienen la vida llena de besos.

Es importante escribir la carta a Los Reyes con un año de antelación,  así tienen tiempo de cumplir nuestros deseos y será como cuando éramos pequeños  y amanecía una pequeña bici rosa,  como por arte de magia en el salón de tus padres.

Exactamente eso, mi querido Gaspar,  quiero la bici rosa delante del Portal de Belén  y todo el equipo,  rodilleras,  casco, coderas y lo que me quieras traer.  Porque el Amor debe llegar de improviso,  arrasándolo todo e instalándose para siempre.

Un año de margen para venir a instalarte en mi vida,  aunque te adjunto un vale por si necesitas prórroga y descuento.

 

Isabel Jiménez

Escritora

paisdelashadas@hotmail.com

Telf.  650268637

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